Ciudades Vecinas
y
unos cuantos libros.
Antes
amaba tener cosas.
Las
deseaba y en la medida que podía las poseía.
Antes
no sabía que afuera la vida arde y arde.
Antes
no cantaba canciones.
El
dolor de cabeza me acompañaba constantemente.
Pero no lo percibía.
O
me hacía la de la vista gorda.
Y aquello era incomprensible.
Mis
canciones eran frías y desentonadas.
Mis
canciones no eran yo pero lo intentaban.
Llegué
a esta ciudad con tres o cuatro mudas de ropa
y
unos cuantos libros.
Gente
que vivía al filo de la cordura.
De
lo que habían leído recordaban muy poco.
A
seguir instintivamente.
Nunca
lo dijeron.
Pero
sabían que lo más valioso es lo que con más urgencia
Debe
olvidarse.
Se
deshacían de libros y música con la misma naturalidad
Que
odiaban y reían.


No hay comentarios:
Publicar un comentario