lunes, 14 de mayo de 2012

Ciudades Vecinas


Ciudades Vecinas 


Llegué a esta ciudad con tres o cuatro mudas de ropa
y unos cuantos libros.
Antes amaba tener cosas.
Las deseaba y en la medida que podía las poseía. 
Antes no sabía que afuera la vida arde y arde.
Antes no cantaba canciones.
El dolor de cabeza me acompañaba constantemente.
Pero  no lo percibía.
O me hacía la de la vista gorda. 




Y aquello era incomprensible.
Mis canciones eran frías y desentonadas.
Mis canciones no eran yo pero lo intentaban. 
Llegué a esta ciudad con tres o cuatro mudas de ropa
y unos cuantos libros.
Gente que vivía al filo de la cordura.
De lo que habían leído recordaban muy poco.
Y a su paso dejaban una huella de fastidio que aprendí 
A seguir instintivamente. 
Nunca lo dijeron.
Pero sabían que lo más valioso es lo que con más urgencia
Debe olvidarse.
Se deshacían de libros y música con la misma naturalidad
Que odiaban y reían.  

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